Comprendiendo mejor la evolución

Los que sigan este blog sabrán que estamos siguiendo con interés el año Darwin y que, personalmente, lo estoy aprovechando para ponerme al día con ciertas lecturas darwinianas.

Los libros que hasta ahora he comentado y recomendado son introducciones a la vida y a la obra de Darwin en su versión más aceptada y casi podríamos decir canónica. Éste que comento ahora, titulado con cierto humor Deconstruyendo a Darwin, es distinto y, desde luego, muy osado. Su autor, Javier Sampedro, trata ni más ni menos que, según propia confesión, de “hacer una crítica al darwinismo”.

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Leído el libro no me parece que la crítica (dura y rigurosa) se haga realmente al darwinismo, ni mucho menos a su fundador y sus ideas, sino a cierto pensamiento neodarwinista que, traicionado el espíritu abierto e investigador del propio Darwin, se muestra reacio a la consideración de nuevas ideas, retos y propuestas que cuestionen o incluso enriquezcan los planteamientos más ortodoxos o canónicos.

Darwin es uno de los grandes científicos y pensadores de la historia y sin su contribución no podría entenderse el estudio de la vida y de la evolución, desde luego, pero desde que publicó El Origen de las Especies han pasado 150 años y mucho se ha podido avanzar en decenas de áreas del saber que aportan nuevas luces a los problemas clásicos (de la mayor de los cuales, el propio Darwin era muy consciente) y probablemente se hayan planteados problemas nuevos que Darwin no pudo siquiera imaginar.

Según el planteamiento con el que Sampedro abre fuego, Darwin nos lego dos ideas: la confirmación del hecho de la evolución de las formas de vida (algo que él no fue el primero en plantear, pero sí el primero en demostrar con suficientes evidencias); y una explicación de ese hecho (la selección natural).

Pues bien, lo primero es un hecho científico incontrovertible (en la medida en que pueda ser incontrovertible una cosa en la vida) y lo segundo es una explicación válida y confirmada para parte muy importante de esa evolución. Bien, pero lo que Sampedro nos advierte es que la aplicación única y para todos los casos de la selección natural en su planteamientos clásico deja abierto algunos cabos importantes. El objeto de este libro es el estudio de esos cruciales cabos sueltos y la explicación de las teorías científicas que están dando respuesta más completa a esos problemas (aún cuando se puedan salir de una lectura exclusiva de evolución por selección natural y se deba recurrir a explicaciones adicionales que contradigan la pretensión de aplicación universal y única de la teoría darwinista como respuesta suficiente y única a toda la evolución).

Como veis, no exageraba al presentar el libro como osado, máxime viendo cómo se las gastan algunos evolucionistas canónicos tipo Dawkin (aunque en este libro Dawkin también recibe lo suyo… de lo cual uno, secreta y un poco mezquinamente, tal vez se regocija).  

Desde luego que la tarea que se marca de este libro es suficientemente compleja y llena de matices como para que no pueda afrontarla cualquiera, pero Javier Sampedro no es un cualquiera: es un gran experto en genética y biología molecular que ha trabajado a nivel Postdoctoral durante un decenio en alguno de los mejores equipos científicos del mundo. Sampedro sale, a mi lego juicio, muy airoso de la atrevida encomienda que se impone.

Para ser un libro de divulgación, te advertiré que no es un libro de lectura fácil. Te adentra en cuestiones, sobre todo de genética, áridas y complejas que, por mucho que el autor escriba bien y con estilo, como es el caso, requieren atención y un no despreciable esfuerzo intelectual por parte del lector si quiere no perderse (confieso que a mi en dos o tres ocasiones me ha pasado tener que volver para atrás insistiendo y tal vez renunciando finalmente a una comprensión cabal de toda la amplitud de lo que se está explicando).

No parece un libro al que poder enfrentarse a ratitos libres en el metro o en la cola del pan. Yo he tenido la suerte de poder leerlo de un tirón dedicándole muy intensamente las 10 horas del vuelo Madrid-México: los vuelos te regalan tiempo de una calidad difícilmente repetible en nuestras vidas de móviles, conexión, compromisos… y pereza intelectual.

Pero volvamos al libro: ¿cuáles son esas lagunas que Darwin solo no puede rellenar? Pues son tres, pero de una importancia incomparable: el salto de la bacteria a la eucariota (célula con núcleo); la explosión cámbrica (el paso de la urbilateria a las grandes líneas evolutivas de las que procede la enorme riqueza de la biodiversidad que conocemos); y, atención, ni más ni menos que el origen de la vida, el paso de lo inerte a la primera (modesta pero ya perfecta y completa y casi un poco ya nosotros) bacteria.

Para este último problema el autor no descarta, con cierto descaro respaldado por el gran Crick, algunas soluciones que nos parecían descartadas por la ortodoxia científica (la llegada, por ejemplo, de la primera bacteria con su carga de primitivo pero ya reconocible ADN, de otros lugares del espacio).

En fin, un libro memorable. Te adentra en apasionantes campos de genética, biología molecular, evolución e incluso se anima con repasos de neurociencia o gramática chomskiana… para presentarte de tú a tú algunas de las cuestiones más apasionantes para entender la vida y su origen.

Está muy bien escrito y en ocasiones se agradece su sentido del humor. Aunque hay ocasiones en que sus metáforas o símiles no me parece muy afortunadas (como la de la música y la evolución) o que me resulte un tanto cansino su insistencia en su ateismo, como estrategia confesa para hacerse perdonar su deseo de presentarnos las insuficiencias del neodarwinismo y que sus defensores no las confundan con creacionismo o búsqueda de la explicación divina): yo pensaba que el método científico y los argumentos sólidos se defienden solos, sin necesidad de escarbar la biografía del autor en busca de explicaciones últimas o argumentos ad hominem, pero seguramente Sampedro tendrá argumento para creerme, en este punto, un tanto ingenuo.

Hasta aquí. Y para los valientes y los curiosos exploradores de nuevas fronteras, le recomendación de la lectura atenta e intensa de este controvertible libro.

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P.D. Si el comentario ha quedado demasiado extenso, echadle la culpa al jet lag y a la fecundidad de las horas nocturnas en obligada vela.

P.D. 2: “Las palabras ´estoy convencido de que la selección natural ha sido el medio más importante, pero no el único, de modificación´ concluyen la introducción de cada una de las ediciones de El origen de las especies (1859, 1860, 1861, 1866, 1869, 1872)”. Charles Darwin, A. Desmond, J. Moore y J. Browne, Herder 2008, pág 97.

2 Responses to “Comprendiendo mejor la evolución”

  1. Javier Sampedro Says:

    Mikel,

    Muchas gracias por tu crítica. Creo que es un verdadero apoyo al libro, y también me ayudará a ‘canalizar’ ciertos tics estilísticos en el futuro. Te la agradezco de veras.

    Best regards from Madrid!,

    Javier

  2. Mikel Says:

    ¡Menudo lujo: un comentario del propio autor!
    ¡Esto de la red funciona!
    Gracias por el comentario, Javier.

    Mikel

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