Panem et circenses

ZP hoy recibiendo al equipo ganador de la Copa Davis de tenis encabezado por su capitán Emilio Sánchez Vicario: “Emilio me ha lanzado un órdago y recojo el guante. Y digo que sí: cuando haya una remodelación ministerial del Gobierno, habrá un Ministerio de Deportes. Se ha venido trabajando en esta línea y el momento merece una apuesta más decidida en todos los aspectos.”

Joder, ZP, podrías haber anunciado la recuperación del Ministerio de Medioambiente (aquél que, por incómodo, quedó hace 6 meses fagocitado por Agricultura y Pesca) o, sin necesidad de aumentar el número de ministros/as y demás gastos asociados, podías habernos anunciado que en la próxima remodelación le pondrás como prioridad a tu equipo tener 10 universidades españolas entre las 1000 mejores del mundo para el 2020, o mejorar significativamente los ratios PISA y quedar entre los 5 primeros en 10 años, o conseguir 5 premios nobel científicos en 20 años, o una meta así, realmente motivadora y grande y relevante e importante y tranformadora… o ser la referencia europea en la visión de Lisboa… o superar los objetivos de energías renovables puestos por la Comisión Europea o superar a Alemania en producción y comercialización de coches eléctricos… o si quiera, si prefieres jugar sobre seguro, nos habríamos conformado con que asegurabas que vamos a cumplir lo ya mil veces comprometido en Kyoto y en relación a los Objetivos del Milenio… tantas cosas interesantes podrías haberte puesto como prioridad para la próxima remodelación y nos sales con esta casposa y populista banalidad para dar lustre a los nadales, alonsos, casillas y gasoles de la temporada.

A mí que el equipo español de tenis haya ganado el Copa Davis me parece tan relevante para España, como lo es para Euskadi que sus jugadores de fútbol quieran o no jugar el partido de Irán o que la selección de Euskadi juegue partidos oficiales o de colegio (es decir, por si no soy claro: relevancia cero coma cero, nula en términos de desarrollo de país y de personas). Ten cuidado ZP, se empieza por tener a un tenista como asesor político y se acaba negociando con unos jovencitos ágrafos, de arrogantes pretensiones político-intelectuales, el nombre del país.

A lo mejor ZP ha considerado que es el momento de recuperar aquello de que, en tiempo de crisis, “panem et circenses”, en versión contemporánea “400 euros y ministerio para asuntos deportivos”.

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