In Memoriam: Iñigo Egiluz y Jorge Luis Mazo

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Iñigo Egiluz fue el cooperante de PTM que me sustituyó en El Chocó en el 99: si el entusiasmo maduro y responsable, la alegría generosa y activa, el corazón limpio y bueno se encarnaron con pureza en una persona que yo haya conocido, es él. Le veo en nuestras cientos de reuniones en Bilbao, en mi casa del casco viejo, en la Diócesis en Quibdó, en Bogotá, en esa casa que compartimos con Chucho y Nuria en Medellín, en el aeropuerto, en los taxis, en el río Atrato donde dejaría su vida, en los caminos, juntos ante el ordenador, en las postcenas de casa que alargábamos con el aguardiente o el ron… siempre preguntando, siempre con ganas de aprender y de dar y de hacer y de pensar y de disfrutar… siempre con esa sencillez fuerte reservada a la almas grandes. 

Jorge Luis Mazo era el sacerdote párroco de la comunidad de Bellavista que, en nuestras salidas en barco por el río, nos recibía siempre, a mitad de camino entre la capital, Quibdó, y las comunidades más asiladas que estaban siendo masacradas por los paramiliatres, con valentía, con alegría, con esa hospitalidad de verdad que hace de un arroz la mejor comida del mundo, de un catre viejo con mosquitera el mejor descanso, y de su sonrisa el mejor comité de bienvenida que haya tenido nunca nadie. Yo lo veía como mayor y sólo tenía treintaymuy poquitos cuando le conocí… En el terreno se quedaba él con los más sufridos, con los amenazados, con los masacarados, compartiendo su suerte, con determinación y sin victimismos, hasta el final. Tú celebrabas una eucaristía sólo con estar, con sonreir, con vivir, con mirar.

Tantos y tan intensos recuerdos me asaltan hoy que se cumplen 9 años de que el odio, la avaricia, el rencor, la pequeñez, los intereses más espúrios, la crueldad y la maldad se unieran aquella noche a esa despreciable partida de paramilitares que los mató.

Ellos, Iñigo y Jorge Luis, eran demasiado grandes, demasiado buenos, demasiado alegres como para pensar que pudieron quitarles la vida: les queríamos demasiado. 9 años después les sigo recordando con presencia viva en mis sueños… y en sueños lloro las lágrimas que despierto se quedaron dentro. Aquí mi homenaje. Aquí ese abrazo que tan bien daba Iñigo (no he conocido a ningún hombre que abrace con tanta sinceridad, profundidad y limpieza), aquí ese reconomiento infinito a Jorge Luis. En vosotros confío para que no permitáis que se me olvide porqué y para qué estoy donde estoy.

Me escribe MYAMOR para decirme que hoy se reunen en Quibdó, en el colegio Claret a las 5 de la tarde, para recordarlos. Harán un recorrido por el río Atrato y terminarán con una eucaristía. Estaré con vosotros siquiera en pensamiento.

Demasiadas cosas y demasiado importantes como para poder escribirlas todavía, éste es sólo mi homenaje a quienes se fueron (Rafa incluido) y a quienes se quedaron y allí permanecen (son muchos, pero en mi corazón quedan especialmente quienes fueron amigos con intensidad irrepetible: Myamor, Chucho, Albeiro…).
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One Response to “In Memoriam: Iñigo Egiluz y Jorge Luis Mazo”

  1. Txabi Says:

    Reafirmo. Acompaño. Recojo como propias las palabras de Mikel. Porque viví y conviví con ambos esa experiencia colombiana y los lugares comunes me son aún propios y cercanos. E Iñigo es para mí el paradigma de la solidaridad y el compromiso por los más débiles, por los mas desfavorecidos, por aquellos que han sido despojados de la vida digna.
    Desde aquí mi más sentido, íntimo y sincero recuerdo por un gran hombre. Con cariño para ambos

    Txabi

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