The Day After Peace

Aunque parezca mentira visto lo que pasó en Vitoria-Ondarroa-Santoña, este domingo 21 de septiembre se ha celebrado el Día Internacional de la Paz

Lo aproveché para llevarme a casa el recién estrenado (premiere mundial en Afganistán, el 1 de septiembre) documental de Jeremy Gilley, titulado The Day After Peace. Se va a estrenar en España en el Festival de Cine de Sevilla, la segunda semana de noviembre, pero gracias a nuestro siempre atento y eficaz Rubén, lo tenemos ya en el Centro de Documentación de UNESCO Etxea y lo ví el mismo día 21.

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La visión de este documental no te va a dejar indiferente, eso te lo aseguro. Así que para empezar te lo recomiendo: si no puedes estar en Sevilla (con la ventaja, imagino, de que lo doblarán al castellano), está a la venta… o también se lo puedes pedir a Rubén.

No te va a dejar indiferente porque está narrado con mucho ritmo, el proceso está contado en forma de trama que se sigue muy bien, es ágil y no me dio la impresión de que bajara la intensidad en ningún momento de sus 81 minutos, lo cual para un documental no es decir poco.

El guión cuenta en su primera parte el proceso de la organización de Gilley, peace one day, por consolidar el día internacional de la paz, que ya existía desde 1982, atribuyéndole un día fijo, lo cual se logró gracias a la aprobación por la Asamblea General el 7 de septiembre de 2001 de la Resolución A/RES/55/282 que declara el 21 de septiembre como día internacional de la paz. Los países promotores de la resolución en la Asamblea General fueron Costa Rica (por intermediación de Óscar Arias) y Gran Bretaña.

Hasta aquí lo ya sabido y contado en el anterior documental del propio Gilley, pero éste (y por eso se titula “The day after peace”) centra su segunda parte en el trabajo de esa organización (y en gran parte del propio Gilley) por llenar de contenido ese día de la paz que “los cínicos”, como le gusta a él repetir, despreciaban por ser un brindis al sol, sin contenido ni transcendencia práctica alguna, algo vacío y, por lo tanto, inútil.

Gilley inicia una verdadera cruzada personal (seguido a cortísima distancia por una cámara que no le abandona en ningún momento) en la que embarca a Angelina Jolie y a Jude Law por conseguir un éxito concreto, una buena práctica incontestable, un ejemplo de que el día de la paz puede respetarse, llenarse de contenido y tener efectos prácticos importantes.

Involucran a UNICEF y a la OMS y logran, tras importantes peripecias diplomáticas (y no diplomáticas), un alto el fuego, respetado por todas las partes, por un día… ni más ni menos que en Afganistán. Este alto al fuego de 24 horas lo aprovechan UNICEF y la OMS (y UNAMA la misión de la ONU en el país) para realizar una campaña de vacunación con más de 10.000 equipos que vacunaron contra la poliomelitis…¡a 1.400.000 niños menores de 5 años!. Este año 2008 -de nuevo con el acompañamiento de Jude Law- han repetido la hazaña con el objetivo de vacuna contra la polio a 1.850.000 niños

¿Me permitís la frivolidad, después de tanta seriedad, de añadir que Angelina Jolie sale guapísima en el documental y que su sonrisa luce más en 10 segundos de este documental que en la mayor parte de sus películas…? Admito igualmente, sobre todo para borrar sospecha alguna de comentario machista, que Jude Law no se quede atrás en este capítulo…

Hace algunos años tal vez habría condenado este documental y a su director por egocéntrico, por personalista, pagado de sí mismo ¿dónde se ha visto un documental donde el director es el protagonista total, el héroe de principio a fin, el plato fijo en todas y cada una de las escenas, el centro de todo lo que se mueve (y también de lo que no se mueve)… al que vemos en los despachos, en la ONU, con el chaleco antibalas de excursión turístico-humanitaria por las calles de Kabul… siempre acertado, siempre encantador, siempre heróico aún en los tiernos momentos de duda y desesperanza en que nos aparece como más humano… ¿qué cosas más no habría añadido en el acta de acusación por reclutar a famosos guaperas para la causa?, ¿y no lo habría expulsado del paraíso de la consecuncia y la corrección progresista al ver que buscó y obtuvo el apoyo de Coca-Cola para financiar su organización y su campaña?… Pero me parece que con los años el purismo censor se debilita y reservo las críticas para quienes matan (en el día de la paz o en cualquier otro día)… Que Gilley se guste mucho a sí mismo o no es algo que siempre ignoraré y que, personalmente, me trae sin cuidado. No lo sé, el caso es que aprovecha su rostro, su saber hacer documental y sus energías para conseguir treguas y colaborar con UNICEF y la OMS en vacunaciones de niños… ¿qué quieres que te diga? más que hacer juicios de valor (entre ignorantes y envidiosos) sobre este señor, sus motivaciones y su ego, prefiero brindar por sus arrestos y dejarle que siga haciendo cosas útiles que otros puedan (podamos) criticar.

P.D. Buscando información para esta entrada me he encontrado con un único artículo de opinión en castellano que hable de él y su causa… y resulta que está firmado por Jon Landa, Director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco y buen amigo de esta casa. Se publicó en el diario DEIA el 21 de septiembre del 2006, de modo que no recoge las últimas novedades que aquí os cuento, pero merece, aún dos años después, lectura.

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