Garoa y Magris

Garoa, en Zarautz, es una de esas escogidas librerías aparentemente pequeñas, familiares, pero con capacidad para albergar discretamente y con holgura, sin agobios de ningún tipo, las sorpresas más interesantes, las propuestas más atrevidas que difícilmente encontrarás en las librería de cadena.

Se nota que tras los libros hay un olfato fino, un librero con gusto, criterio y respeto por su oficio. Se ha convertido en una de mis librerías preferidas. Cuando paséis por Zarautz no dejéis de hacer una visita y dejaros tentar… que acabaréis picando. 

El caso es que, entre otras cosas, estas vacaciones me llevé y leí (el tiempo ha ayudado) Literatura y Derecho, de Claudio Magris, Ed. Sexto Piso, México, Madrid, 2008. La primera parte es un tanto ardua, quizá sólo para quienes tengan cierta formación clásica. La segunda es más actual, más cercana a las preocupaciones de un cosmopolita contemporáneo. Os comparto algunas ideas:

“Si existe un ejemplo luminoso de simbiosis entre derecho y literatura, ése es el de Montesquieu (…), cuyas Cartas persas (1721) concilian el máximo de relativismo ético, de diálogo paritario con las otras culturas y con las diversidades, con un quantum de irrenunciable universalismo ético, con la fe inconclusa en pocos valores no negociables, fundamento de toda humanidad y de toda sociedad civil. Una posición, observa Todorov, hoy más que nunca válida y necesaria ante la globalización, que acrecienta la necesidad de la confrontación abierta con otros sistemas de valores (éticos y jurídicos) y la necesidad de establecer las fronteras de valores ya no discutibles (por ejemplo, la igualdad de derechos independientemente de la identidad étnica o sexual).”Pág. 54

“(La globalización) exige nuevas formas de tutela y, por lo tanto, nuevas leyes y nuevas modalidades de su creación, en un esfuerzo por adaptar a situaciones que cambian a velocidad vertiginosa principios fundamentales que deben permanecer intactos (…). Una sociedad cada vez más compleja crea nuevas relaciones entre los hombres, nuevas formas –lícitas o ilícitas- de confrontación y, por lo tanto, eventualmente de conflicto; y donde existe un conflicto, así sea solamente potencial, debe existir un derecho que lo regule y los medie de manera civil (…).” Pág. 59
 

“Los antiguos, que habían comprendido casi todo, sabían que puede existir poesía en el acto de legislar; no casualmente muchos mitos expresa que los poetas también fueron los primeros legisladores.”`Pág. 84

 

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