¡Ojo con los ojos! (Sobre los ODM)

Carlos Taibo, gran experto en cuestiones internacionales (sobre todo Europa del Este y las repúblicas exsoviéticas) al que respeto mucho, ha publicado un artículo en los medios del grupo Vocento que, la verdad, esta vez no me ha parecido muy constructivo. Se titula “Ojo con los Objetivos del Milenio”.

A él los Objetivos del Milenio le “merecen una consideración crítica”: tanto por la modestia de su alcance, como por no ser una alternativa a las instituciones del Bretton Woods, como por no estimular la movilización popular. Remito al artículo para evitar que mi resumen lleve a interpretaciones sesgadas que no estén en el original.

Yo, sin embargo, no entiendo los ODM como un techo: los veo como la base sobre la que muchos trabajamos juntos pero sin renunciar nadie a nada (y, aún limitadas en su modestia, es difícil que se vayan a cumplir). Bueno fuera que pudiéramos alcanzar las Metas en el año 2015 y a partir de ahí ponernos otras nuevas, de nuevo medibles y con plazos, para el siguiente decenio

Los ODM no son una alternativa a las políticas del Banco Mundial, FMI, OMC, etc. ni lo son ni lo quieren ser. No pretender constituir una ideología político-económica, afortunadamente. Eso hace que puedan buscar la complicidad de distintos sectores y actores que se sumen (estados, organismos internacionales, ONGs, universidades, movimientos sociales, ayuntamientos, parlamentos regionales, etc). Los ODM no tienen la respuesta cierta para todos los problemas del mundo (¡qué miedo si lo pretendieran!) pero son un paso adelante exigible (+Monterrey). Los ODM, no son patrimonio de una ideología. Los ODM no nacen para jubilar a la política, son un instrumento para la política.

Tampoco que creo que pueda defenderse con apego a la verdad que la Campaña por los ODM no haya buscado la movilización y alianza con otros movimientos, actores y campañas (se podrá discutir si lo ha hecho acertadamente, si nos gustan o no sus campañas o inciativas). Ver por ejemplo campaña en España.

En fin, yo no veo la “dramática simplificación” en los ODM (tocan salud, mujer, agua, educación… y cada uno de esos temas nos lleva tan lejos, y por tan diversos caminos, como queramos) sino en los ojos que los miran diciendonos ¡ojo!.

Pero, bien mirado, puedo concluir que estoy de acuerdo con Taibo: los ODM no son suficientes (ni lo pretenden) y no constituyen un programa social, económico y político (ni lo pretenden). A partir de ellos hay que seguir haciendo política y construyendo sociedad. Bien, una vez que lo hemos recordado y estamos todos de acuerdo, ¿nos ponemos a trabajar por ese mínimo común que constituyen los ODM?

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