El lunes se celebra el 25 aniversario de la declaración de la Reserva de la Biosfera de URDAIBAI por parte de la UNESCO.

Este aniversario coincide con una polémica que ha llegado a la portada de los periódicos: el proyecto de Museo Guggenheim en Urdaibai que liderada la Diputación de Bizkaia y del que al parecer el Gobierno Vasco se muestra distante.

Ambas instituciones muy legítimamente pueden discrepar sobre el proyecto, sobre su oportunidad y sentido, sobre su fondo y sobre su forma, sobre lo fundamental y sobre sus detalles. Como todo proyecto importante es la propia población afectada o interesada, sus asociaciones y sus instituciones más cercanas la que tendrám opiniones más heterogéneas y argumentos a favor y en contra. Democracia deliberativa, le llaman a eso, según tengo entendido.

En este debate hay una clave que está adquiriendo cierto protagonismo: la compatibilidad o no de la idea con las exigencias propias de su condición de Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Se discute sobre si la UNESCO podría o no retirar el reconocimiento de Reserva si el proyecto sale adelante.

Como Centro UNESCO del País Vasco, como entidad con Estatus de Relaciones Oficiales con la UNESCO y mandatada por ésta para reprsentarla en los órganos de la Reserva nos sentidos llamados, tras consultas con la sede central en París, a dar una opinión autorizada que pueda ayudar.

Para empezar debemos recordar que la categoría de Rerva de la Biosfera no está pensada para la protección en claves conservacionistas de espacios naturales vírgenes o no tocados por “la mano del hombre”. Muy significativamente el programa de la UNESCO que otorga las declaraciones y vigila su desarrollo se denomina programa MaB (Man and Biosphere), señalando así que reconoce a los espaciones naturales en los que vive el hombre en cientro equilibrio con los valores naturales de sus entorno, son estudios de caso o buenas prácticas (buena que no significa perfecta) de eso que se ha dado en llamar desarrollo sostenible.

Urdaibai es una buen ejemplo de ello. Se trata de un territorio densamente poblado, con una historia fecunda de iniciativas sociales y empresariales, con poblaciones caracterizadas por su empendizaje y con una altísima carga de los usos más diversos asociados al territorio. Lo que la UNESCO reconoce no es sólo una marisma, si no un entorno en que natuarelaza y desarrollo puedan convivir. 

Siendo todo esto así, el reconocimiento de Reserva por parte de la UNESCO no supone un freno a las distintas inciativas empresariales o de infraestructura que puedan plantearse: mucho menos la UNESCO puede estar en contra, en principio y en sí misma, de la instlación de un recurso cultural y sus infraestructuras necesarias… siempre que se respeten los valores medioambientales principales de la Reserva, se cumplan los mejores estándares al respeto y por supuesto no se vulneren las normas de protección existente. 

En el supuesto de que éste -o cualquier otro- proyecto cumplieran esos requisitos la UNESCO no puede mostrarse contraria a la iniciativa. De hecho podría, en su caso y si cumplieran los mejores estándares, verlo con buenos ojos como ejemplo de desarrollo sostenible. 

No conocemos el proyecto en sus detalles de modo que, como Centro UNESCO en el País Vasco, no podemos mostrarnos ni a favor ni en contra. Seguiremos muy de cerca su desarrollo velando porque esos mejores estánares se cumplan y denunciaríamos eventuales vulneraciones que no podemos dar a día de hoy por ciertas. Lo que día de hoy sí podemos afirmar es que la UNESCO no es quien debe decir si el Museo se hace o no: ésa es una decisión que correponde a las distintas instituciones y a la población afectada. La UNESCO únicamente velerá por que la infraestrutura no altere los valores de la Reserva.

En caso de recibir una denuncia en ese sentido la UNESCO debería recebar un informe del Comité Científico del programa MaB-España cuya presidenta, por cierto, es buena conocedora de URDAIBAI.

Flaco favor hacemos a la Reserva si damos la impresión a quienes debe beneficiarse en primer lugar de ella, que sus habitantes, que es sólo una carga que limita opciones: la Reserva es una bendición que implica obligaciones, cierto, pero también compensa con oportunidades de desarrollo y potenciadoras de la calidad de vida.

Para la búsqueda de esas opciones compatibles con los valores naturales de la Reserva la UNESCO es una aliada no una limitación.

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