Artículo con mucha miga

Anoche pude acostar pronto a los niños, así que saqué tiempo para leer el artículo que Manfred Nolte ha publicado en la revista RAZÓN Y FE, de los jesuitas, bajo el título ¿Es eficaz la ayuda?

El tema es importante y ha dado lugar a muchos debates, no todos ellos hechos con buena fe o con espíritu constructivo. La ventaja del artículo de Nolte es que sabe de lo que habla y que pone todos sus conocimiento de economía al servicio de algo más importante: una intención política de búsqueda de la justicia y del bienestar mínimo para todas las personas del mundo. Para ello su enfoque aprovecha las virtudes del mercado pero sin creer que en él se encuentran por sí solas las soluciones si no se suma una enérgica acción pública (local y global), un buen gobierno y una participación de las sociedades civiles. Así será tachado de intervencionista por unos y de liberal por otros, para mí es un tío con mucho rigor, prudencia y sentido común que además osa aplicar valores a los análisis económicos.

razonyfe.jpg

El artículo, actualizadísimo a octubre 2009, analiza la situación de la Ayuda al Desarrollo y, acompañado de los estudios de referencia, repasa los principios fundamentales de la eficacia. La responsanilidad de la ayuda y de la eficacia está en los donantes pero no menos en los receptores. El artículo termina en ese campo común en que, entre otros muchos, UNESCO Etxea identifica su misión y enfoca su mandato: el buen gobierno o la gobernanza global:

“La buena gobernanza es un fin en sí mismo y no un medio para algo, ni siquiera para el desarrollo, pero en teoría se reputa que puede mejorarse la movilización de recursos y un crecimiento impulsado por las fuerzas del mercado, debido a que una buena gobernanza actúa mejorando la eficiencia transaccional de mercado y del marco político. Se trata de un conjunto de condiciones institucionalews deseables que se sitúan en torno a los siguientes enunciados: bajo nivel de corrupción; sistema político democrático donde los gobiernos deben rendir cuentas a los votantes ante los que son responsables; imperio de la ley con unos sistemas legales eficientes; derechos de propiedad estables; entorno de alternativas de trabajo y actividad empresarial u comercial viables…” 

Yo sumaría, o más bien haría más visible, en este enumeración de las condiciones de la buena gobernanza la libertad de expresión y los medios libres, sin los cuales no hay democracia posible y el disfrute de los derechos humanos; tal vez incluso la educación generalizada al menos como objetivo con recursos. 

La conclusión es que:

“La ayuda al desarrollo es únicamente una parte de la ecuación del desarrollo del sur y debe ser organizada en el contexto más amplio de su interrelación con el comercio, la deuda, la movilización de recursos internos e internacionales, la radical reforma del estatuto fiscal internacional con la desaparición de los paraísos fiscales, y la aparición de sistemas impositivos nacionales capaces de alimentar sostenida y recurrentemente la columna de ingresos de los presupuestos estatales.

“La ayuda es muy importante, pero el objetivo es una mundo donde ya no sea necesaria; donde la pobreza no sea una realidad cotidiana para millones de mujeres y hombres; donde el trabajo decente sea una realidad para todos; donde los recursos globales se distribuyan con justicia; donde las desiaguladades sociales y de género sean erradicadas; donde se respeten a las poblaciones indígenas; donde estados fortalecidos democráticamente cumplan los derechos económicos, sociales y culturales; donde los bienes públicos globales, incluyendo la sostenibilidad ambiental, estén asegurados por instituciones multilaterales con igual participación de todos los países.

“La ayuda puede jugar un importante papel para aglutinar a los agentes del desarrollo en torno a esta visión , y es obvio que se necesita urgentemente más y mejor ayuda para frontar la escalada de desigualdad y la exclusión. Pero la ayuda será eficaz cuando se pueda demostrar claramente que se orienta hacia dichos retos bajo un enfoque universal, más democrático, incluyente y representativo, cimentando un plataforma de mínimos de gobernanza y ausencia de corrupción, en la que no sólo los países recpetores, sino también occidente tienen un delicado y definitivo papel que jugar.”

En ello estamos, en una ayuda como instrumento de la gobernanza global. Y no sólo con el horizonte idealista de que un día no sea necesaria la ayuda por que no haya necesidad, sino con el enfoque político de que habiendo necesidad la ayuda al desarrollo voluntaria sea cada vez un intrumento menos protagonista en la medida en que, en su lucha contra las desigualdades y las necesidades, está acompaña de unas políticas económicas y fiscales, internas e internacionales, y en definitiva una gobernanza de la globalización, más potentes.   

En la bibliografía el autor cita The Bottom Billion, pero sus tesis son muy diferente y sus conclusiones, en algún punto, antagónicas, como por ejemplo en las recomendaciones sobre las prioridades de la ayuda. En su día comenté aquí mis diferencias con ese libro y, por las razones que allí exponía, me encuentro definitivamente más cercano al enfoque humanista de Nolte.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.