Archive for the 'Libros / Liburuak' Category

Garoa y Magris

Martes, Abril 10th, 2012

Garoa, en Zarautz, es una de esas escogidas librerías aparentemente pequeñas, familiares, pero con capacidad para albergar discretamente y con holgura, sin agobios de ningún tipo, las sorpresas más interesantes, las propuestas más atrevidas que difícilmente encontrarás en las librería de cadena.

Se nota que tras los libros hay un olfato fino, un librero con gusto, criterio y respeto por su oficio. Se ha convertido en una de mis librerías preferidas. Cuando paséis por Zarautz no dejéis de hacer una visita y dejaros tentar… que acabaréis picando. 

El caso es que, entre otras cosas, estas vacaciones me llevé y leí (el tiempo ha ayudado) Literatura y Derecho, de Claudio Magris, Ed. Sexto Piso, México, Madrid, 2008. La primera parte es un tanto ardua, quizá sólo para quienes tengan cierta formación clásica. La segunda es más actual, más cercana a las preocupaciones de un cosmopolita contemporáneo. Os comparto algunas ideas:

“Si existe un ejemplo luminoso de simbiosis entre derecho y literatura, ése es el de Montesquieu (…), cuyas Cartas persas (1721) concilian el máximo de relativismo ético, de diálogo paritario con las otras culturas y con las diversidades, con un quantum de irrenunciable universalismo ético, con la fe inconclusa en pocos valores no negociables, fundamento de toda humanidad y de toda sociedad civil. Una posición, observa Todorov, hoy más que nunca válida y necesaria ante la globalización, que acrecienta la necesidad de la confrontación abierta con otros sistemas de valores (éticos y jurídicos) y la necesidad de establecer las fronteras de valores ya no discutibles (por ejemplo, la igualdad de derechos independientemente de la identidad étnica o sexual).”Pág. 54

“(La globalización) exige nuevas formas de tutela y, por lo tanto, nuevas leyes y nuevas modalidades de su creación, en un esfuerzo por adaptar a situaciones que cambian a velocidad vertiginosa principios fundamentales que deben permanecer intactos (…). Una sociedad cada vez más compleja crea nuevas relaciones entre los hombres, nuevas formas –lícitas o ilícitas- de confrontación y, por lo tanto, eventualmente de conflicto; y donde existe un conflicto, así sea solamente potencial, debe existir un derecho que lo regule y los medie de manera civil (…).” Pág. 59
 

“Los antiguos, que habían comprendido casi todo, sabían que puede existir poesía en el acto de legislar; no casualmente muchos mitos expresa que los poetas también fueron los primeros legisladores.”`Pág. 84

 

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El tiempo envejece deprisa

Martes, Abril 10th, 2012

Estos días festivos, ayudado por el mal tiempo, he leído un librito de cuentos de Antonio Tabucchi, al que hace unos días recordamos aquí. Como algunos de los que curiosean estas páginas coinciden conmigo en el interés por la cuestión del agua, comparto con ellos este párrafo del cuento titulado El Círculo:

(están en Ginebra, frente al Lago Leman, donde como sabéis se sitúa -no en el centro, pero dejemos la licencia literaria- el Jet d´Eau al que se refiere)

 

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“aquí, delante de vosotros, tenéis un magnífico lago rebosante de agua que tiene incluso un surtidor en el centro que lanza el agua verticalmente a cien metros de altura, y en cambio mi abuela estaba rodeada de arena y cuando era niña, para ir a coger un cántaro de agua, por la mañana tenía que ir al pozo de Al Karib, ahora se me ha venido a la cabeza hasta el nombre, y ella tenía que recorrer tres kilómetros a oscuras de ida y tres kilómetros bajo un sol ardiente para volver con el cátaro sobre la cabeza, y vosotros no podéis saber lo que es de verdad el agua, porque tenéis demasiada.”

Antonio Tabucchi: El tiempo envejece deprisa. Barcelona, Anagrama, 2010.  Pág. 17

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Relato de viajes, ensayo histórico, novela de espías…

Lunes, Mayo 18th, 2009

Había visto esta portada varias veces en librerías, pero erróneamente pensé que era un producto de ese subgénero que une el esoterismo con lo nazi (curiosa combinación, sí, pero existe). Un día (gracias, he de reconocerlo, a una oferta de la librería Ribera) lo ojeé y caí en cuenta de que podía ser interesante.

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“La Cruzada de Himmler. La verdadera historia de la expedición nazi al Tibet de 1938″, de Cristopher Hale, es historia, libro de viajes, geografía y ensayo sobre los devaneos del ocultismo con el totalitarismo. Y todo ello narrado por un inglés de estos versados en los guiones de canal temático, que unen suficiente rigor con mucha amenidad.

El libro se hace en algunas ocasiones un poco largo, pero en conjunto merece lectura.

Es un relato de viajes, de la aventura increíble de un puñado de científicos, al tiempo oficiales de las SS, enviados por Himmler a estudiar y demostrar unas cuantas increíblemente estúpidas fantasías históricas y antropológicas que tenían que ver mucho con la raza aria y sus mágicos orígenes. Es un viaje de los años 30 por el Himalaya indio y tibetano que se ve enmarañado por la situación política de preguerra y por las rencillas entre alemanes, británicos, tibetanos y chinos. El responsable del grupo, Schäffer, es un líder inteligente, astuto, fuerte, valiente, cazador, cruel, despótico, acostumbrado a conseguir sus objetivos y que para ello no duda en enfangarse hasta las rodillas en las criminales fantasías de Himmler, comprometiéndose y asumiendo responsabilidades crecientes… nunca se sabe si por convicción nazi o por conveniencia de arribista amoral.

Es una geografía y también una historia tibetana que nos aleja de las imágenes idílicas de un país pacífico, espiritual y sabio hasta la llegada de los chinos. Nos topamos en este relato con un Tibet sucio, cruel, “medieval”, cruzado de mil represiones (políticas, sociales, familiares, sexuales), dominado por un clero violento e ignorante, ávido de poder, de control y de dominación. En fin, una buena cura para el simplismo que algunas versiones de espiritualidad-de-rebajas-al-alcance-de-todos-los-bolsillos nos dan de ese mundo.

Y es casi una novela, si bien no se aparta un segundo de los hechos comprobados (cuando especula sobre explicaciones o hipótesis nos los advierte con antelación), por lo que tiene de peripecia, acción, trama de espías, desestabilización política y de engaños cruzados.

Y es un ensayo sobre la facilidad con la que muchos científicos alemanes se arrimaron a sombras cómodas (y el costo que eso tiene); sobre la relación, menos casual de lo que puede parecer, entre las fantasías esotéricas y el totalitarismo (en aquellos años y en los presentes); sobre la increíble estupidez que puede albergar una eficaz máquina totalitaria como la nazi; sobre el racismo y la antropología de comienzos del XX…

El segundo de la expedición es un encantador joven antropólogo, inteligente, buen amigo y mejor padre, que empieza midiendo cráneos en el Tíbet y termina participando en los más abominables y estúpidos experimentos y prácticas en los campos de concentración, deslizándose por un camino que sólo la “banalidad del mal” de Arendt nos permite entender.

Para quienes gusten de las buenas historias, la montaña y los libros de viajes, la historia de la II Guerra Mundial, las tramas político-diplomáticas y los ensayos…

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Inteligencias ecológicas

Lunes, Mayo 11th, 2009

Daniel Goleman es bien conocido como padre (uno de ellos, al menos, que el concepto puede ser, como dicen de algunos perros en México, un mil leches) y muy efectivo divulgador de la Inteligencia Emocional. (Yo soy más afín a las contribuciones y al estilo de Howard Gadner, pero ese es otro asunto que no viene al caso aquí)  

Tras aquella importante contribución publicó Inteligencia Social y ahora, publicado en el 2009 tanto en inglés como en castellano, nos propone esta Inteligencia Ecológica

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El libro es interesante, pero tal vez no tan novedoso o innovador como el autor pretende.

Desde luego que es importante que una personalidad de la talla y del eco mediático y del impacto de Goleman se sume al discurso de la sostenibilidad y nos ayude a seguir construyendo ideas y conceptos cada vez más trabajados, más sólidos y mejor armados. En ese sentido debemos estarle agradecidos y darle la bienvenida. Sin embargo tengo que reconocer que en algunas partes de su libro el tipo se me ha hecho un tanto impertinente: descubre algunos mediterráneos y desde su altura de gran gurú internacionalmente reconocido reprocha a los ecologistas -muchos de los cuales llevan lustros cartografiando con rigor, modestia y detalle esos mediterráneos- no haberlos visto.

Al grano, lo que el libro viene a contarnos es que la compra (o más bien nosotros como consumidores) es un acto político con enormes consecuencias para el medioambiente y para la sociedad, un acto geopolítico del que somos responsables, que tenemos que conocer mejor esos impactos y que debemos actuar al respecto. Hasta ahí bien, estamos de acuerdo. Es un discurso al que me siento muy vinculado y en este blog hemos hecho muchas referencias a él y hemos celebrado muchas contribuciones de distintos autores u organizaciones que iban en ese sentido.

Pero Goleman parece que desconoce lo mucho y bueno que sobre esta materia se ha trabajado en los últimos 30 años con un adanismo un tanto irritante. 

Peor aún, trata con cierta displicencia discursos que parece ignorar. Por ejemplo cuando reprocha al movimiento ecologista que el reciclaje no funciona, que no es suficiente…y que incluso le hace el juego al desastre por tranquilizador de conciencias.  ¡Dios mío!, pero si esto lo lleva diciendo el movimiento ecologista desde que yo tengo memoria (y tampoco soy tan joven). Los de las tres “R”s (Reducir, Reutilizar y Reciclar) es más viejo que el TBO y quienes lo han defendido siempre son los ecologistas. Ahora en el 2009 viene Goleman a explicárnoslo y nos afea que no lo hayamos visto hasta que él ha venido a investigarlo. 

Si Goleman quiere profundizar sobre el ciclo de los productos (tipo cradle to cradle) y animarse a reflexionar sobre la reducción del consumo, del embalaje, etc. está muy bien, que se sume a las muchas y buenas contribuciones que se están haciendo… pero no que las ignore y menos aún que las menosprecie. Llega a decir que el reciclaje será visto en el futuro como un ejemplo de “ecomiopía”. No, señor Goleman, lo que es una ejemplo de “ecoceguera” es no reciclar… más bien pensemos juntos que el reciclaje es parte (evidentemente insuficiente) de una respuesta más global que afortunadamente estamos viendo -y practicando- es mucho más amplia, en ese sentido el reciclaje es un ejemplo de “ecopaso”, no de “ecomiopía”.

Bueno, así todo. Lo mismo con las etiquetas o lábeles de productos ecológicos, los defiende, pero denunciando (?) que no son la respuesta definitiva a los retos medioambientales. O cuando defiende que la sostenibilidad medioambiental debe compatibilizarse con la sostenibilidad social: estupendo, en ellos andamos peleando desde hace 20 años, ¿pero porqué adopta la pose de descubridor para explicarnos el asunto?   

La idea del poder del consumidor, de votar con nuestros euros (o dólares), es importante. Pero debemos trabajarla en el sentido de que esta fuerza del comprador no sustituya -si no que se sume- a la fuerza de la democracia y a la política. El discurso de Goleman prima, a mi parecer de forma excesiva, el poder del consumidor frente a la inutilidad del gestor político o la debilidad de las leyes para cambiar las cosas.

El propio concepto de Inteligencia Ecológica está insuficientemente trabajado y es casi ridículo cuando pone como ejemplo de inteligencia ecológica a la pequeña aldea tibetana de Sher, que lleva más de mil años viviendo inalteradamente y muy sosteniblemente… Pero supongo que la vida de sus trescientos habitantes, vida pobre y dura, no la quiere Goleman para sí, no la quiero yo, desde luego, para mí, ni para mis hijos. De modo que lo que debemos buscar, entiendo, es una inteligencia ecológica que nos ayude a hacer compatible el máximo desarrollo humano posible para todos con la sostenibilidad medioambiental y social. Con todo respeto, es aldea tibetana no me parece un ejemplo a seguir.    

En fin, no sigo, el libro es interesante y aporta cosas. Seguramente será muy útil a quienes no se han acercado hasta el momento a estas cuestiones o a quienes provienen de ideologías más liberales (en el sentido europeo del término). Pero un poco más de Inteligencia Emocional en la práctica le habría venido bien a Goleman para enfocar de forma más eficaz sus contribuciones y ganarnos también a otro tipo de lectores.

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Libros de comunicación y logro

Martes, Abril 21st, 2009

Estas vacaciones de Pascua he leído tres libros bastante sugerentes y motivadores sobre comunicación y logro de objetivos.

El primero es “HAGÁMOSLO” del empresario, aventurero y “echaopalante” Richard Branson. Hace tan sólo unos pocos años habría abominado de un tipo tan encantado de haberse conocido y que de forma tan engreída te cuenta las maravillosas cosas que ha hecho y lo que ha disfrutado por el camino, y lo osado y valiente e innovador que ha sido, y la pasta que ha ganado mientras tanto y las inauditas y atrevidas cosas que ha hecho y las islas paradisíacas que tiene… pero hoy lo veo con otros ojos. Si un tipo es capaz de partir de un periódico juvenil de escuela y ahí pasar a una tienda de discos y de ahí a una discográfica y de ahí un imperio empresarial con líneas aéreas y de ferrocarrill y todo ello lo hace disfrutando por el camino, pues tiene derecho a estar orgulloso y contarlo. 

Tras un encuentro con Al Gore, quedó Branson convencido de la necesidad de repensar el sistema capitalista que tan bien le ha ido para hacerlo más sotenible y para ponerlo al servicio de los retos de sostenibilidad y sociales. En ello anda, buscando ideas rompedoras mientras rompe él mismo records de viajes en globo o similares. 

Pues qué quieres que te diga, sí, es un engreído, pero tiene motivos: ha hecho cosas muy interesantes en la vida, distintas y le han salido bien…   El resumen de sus lecciones vitales se recogen en el título: ¡Hazlo!. 

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Mónica Pérez de las Heras, que al parecer imparte cursos sobre comunicación, ha hecho un buen seguimiento de los discursos (y de la evolución como conferenciante y como comunicador) de Obama. En su libro nos presenta el estilo, los recursos y los “trucos” de Obama como comunicador. Uno termina el libro con ganas de apuntarse a alguno de los cursos de Pérez de las Heras, a ver si se le pega algo…  

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Manuel Campo Vidal es un periodista bien conocido y reputado. Parece que él también tiene una empresa de asesoría y formación en comunicación para profesionales y este libro es, como en el caso de Pérez de las Heras, un recurso para atraer tu atención hacia la necesidad de comunicar mejor y animarte a mejorar en ese aspecto. Como libro desmerece un poco, a mi juicio, de lo que sería esperable de un comunicador de la extraordinaria experiencia y del prestigio de Campo Vidal. Cuatro lugares comunes sobre los debates presidenciales televisivos están al alcance de cualquier lector medio de periódicos; de él, que ha moderado alguno de ellos, sería de esperar más jugosa información. Cuatro anécdotas, ya cien veces leidas y oidas en otros lugares, es menos de lo que de su libro esperaba. La repetida queja de lo mal que lo hacen los españoles cansa un poco… 

Da la impresión de que el libro está escrito a la carrera, casi sin releer. Sin embargo, contiene algunas cosas interesantes, por ejemplo la idea de la auditoria de comunicación… aunque está, de nuevo, explicado, un poco a la carrera… tal vez intencionadamente, para que te quedes con las ganas y les contrates una…       

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Evolución humana: ciencia, política y moral. Evolución humana: pasado, presente y futuro.

Domingo, Marzo 8th, 2009

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La piedra que se volvió palabra. Las claves evolutivas de la humanidad. Francisco J. Ayala y Camilo José Cela Conde. Alianza Editorial 2006.

Debo confesar que el inicio del libro se me hizo un poco cansado, sin ritmo, como si los autores nos estuvieran facilitando una serie de apuntes universitarios que, bien, sí, tienen la información que se necesita para ponerse al día del asunto, pero sin fuerza argumental, sin camino, sin hilo expositivo, sin garra, sin que se sepa muy bien a dónde nos quieren llevar con toda esa información. Un ensayo es otra cosa, pensaba yo, debe saber a dónde te lleva.

Pero la cosa va cambiando según avanza el libro y los autores van cogiendo aire y dirección y parece que se vislumbra que se trata de un ensayo interesante y no una serie de párrafos desenhebrados sobre el estado del arte en la evolución humana.

Y el libro termina ya lanzado, con los autores, seguros de haberte puesto suficientemente al día de los fundamentos científicos de la evolución humana, animados a debatir contigo sobre las cuestiones más candentes y difíciles, animándote además a que tengas opinión fundada sobre las cuestiones morales o las derivadas sociales y políticas de algunos problemas importantes que quedan sin respuesta, que no pueden pretender ser resueltos técnica o científicamente, dado que afecta a valores y a principios.

Así que nos encontramos con un breve manual de evolución humana, en la primera parte, que se convierte, una vez mediado el libro, en un interesantísimo ensayo sobre el presente y el futuro de la evolución de la especie humana y su relación con su entorno y sus derivadas políticas, sociales y morales.

Mi consejo: aguanta y haz el esfuerzo de leer las primeras 80 páginas (yo de hecho las estoy releyendo ahora y aprenciándolas más, quizá por comprenderlas mejor, que en la primera lectura). Sorprende la cantidad de conocimiento nuevo acumulado en los últimos 10 años sobre la evolución humana, y no sólo por los avances de la genética, también por descubrimientos fósiles y arqueológicos de primer nivel. Estos primeros capítulos te permiten seguir el resto del libro que responde, de la mano de dos expertos españoles de primera división, a mil preguntas improtantísimas que tantas veces nos hemos hecho: ¿qué nos hace humanos y desde cuándo lo somos?, ¿seguimos los humanos evolucionando?, ¿qué relación hay entre la genética y la moral?, ¿qué límites puede tener la clonación?, ¿qué consecuencias evolutivas tienen nuestra forma de vida, la medicina, los avances genéticos, las migraciones o los cambios demográficos?… Este libro nos ayuda a los legos a hacernos criterio con cierto rigor sobre esas cuestiones, pero al tiempo hay que agradecerles a los autores no te hacen trampa: te explican su posición, pero no pretenden “llevarte al huerto”, te colocan en la situación en que entiendes la cuestión que se debate y sus implicaciones… y ya te dejan respetuosamente solo: debes opinar, responsablemente, por tí mismo.

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Romain Rolland y Beethoven en Librerinto

Viernes, Marzo 6th, 2009

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En la libreria de ocasión (y café y centro cultural) Librerinto, de San Cristóbal, compré ayer por 100 pesos (unos 6 €) una entrañable edición de 1925 de tres biografías de Romain Rolland en un solo volumen: Beethoven, Miguel Ángel y Tolstoi.

José Vaconcelos firma, siendo Secretario de Educación Pública de la todavía jovencísima república postrevolucionaria, un esperanzado (y visto desde hoy o leído al gusto de día, por desgracia un tanto ingenuo) prólogo sobre las virtudes del saber y el conocimiento para el desarrollo del pueblo y para “inspirar nobles acciones en el ánimo de todos los habitantes de la República”. Muy fiel a su espíritu de “apostolado educativo” y “misión cultural”.

Lo editaba la Universidad Nacional de México con el fin de divulgar las grandes obras del pensamiento y de la literatura entre las capas menos ilustradas del país: “hacer llegar el libro excelso a las manos más humildes y lograr de esta manera la regeneración espiritual es otro propósito de estas ediciones que en su mayor parte se repartirán gratuitamente entre las bibliotecas y escuelas que el Gobierno está abriendo por toda la República (…) Porque no se concibe una ilustración, ni siquiera mediocre, que carezca del conocimiento indicado”.

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Romain Rolland no es un escritor por el que hayan pasado bien los años. Stefan Zweig ha superado con mayor éxito el paso del tiempo y quien haya leido su maravillosa autobiografía sabrá que adorabada a Rolland como amigo, como cuidadano y como artista… y de hecho escribió una biografía suya que no he podido encontrar aún en castellano. Por la biblioteca de mi abuelo sé que en aquellos años (20-40) Rolland se editaba y se vendía en España, pero ahora resulta imposible encontrar nada de él en las librerías. 

La Biografía de Beethoven (las otra dos aún no las he leido) nos muestra a un Rolland con algunos parecidos a su amigo Zweig. Comparte ese espíritu postromántico por lo excesivo afectiva y sentimentalmente, esa esperanza en el progreso vía el conocimiento y sobre todo esa moral bondadosa vivida y compartida, ese europeismo pacifista y fraternal pre gran guerra rotundamente fracasado pero al que tanto debemos las generaciones posteriores (y ahí está la victoria póstuma de aquella generación y aquellos ideales). Una frase de Beethoven les viene bien a los tres: “no reconozco otro signo de excelsitud que la bondad”.

Os copio un poema de Beethoven que cita el libro y que bien podríamos ponerlo en la cabeza de este blog para ayudarnos a no traicionarnos:

Wohltuhen, wo man kann,
Freiheit über alles lieben 
die Wahrheit nie, auch sogar am 
Throne,verleugnen.

Ludwig van Beethoven, 1792

(Hacer el bien que se pueda,
amar la libertad por encima de todo,
la verdad nunca, ni siquiera
por un trono, traicionar.)

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P.D. Por cierto, si pasas por San Cristóbal no olvides hacer una visita a esta meritoria, sencilla y agradable librería de ocasión: Librerinto.

Un libro que quema el alma

Jueves, Marzo 5th, 2009

La Noche de Elie Wiesel es un libro que quema el alma.

Elie Wiesel, que luego fuera Premio Nobel de la Paz, tenía 14 años cuando entre el miedo y la incertidumbre fue llevado con sus padres y su hermana pequeña desde el gheto judio de su pueblo (Sieghet, Rumania) hasta Auschwitz. Allí vió por última vez, en la separación por sexos según bajaban del tren, a su madre y su pequeña hermana: su madre acariciando, para tranquilizarla y consolarla, los rubios cabellos de la niña, compone la última imagen que de ellas tuvo. Lo horrores de este campo, y posteriormente de Buchenwald, son inenarrables, pero este libro los revive con una sencillez que duele más que cualquier elaboración intelectual o literaria .

Este libro quema el alma. Los trabajos, la crueldad infinita, el dolor, la enfermad, el trabajo hasta la extenuación, el hambre, la sed y la degradación humana se suceden. Siempre de la mano de su padre que le sostiene y anima hasta que, pocas semanas antes de la liberación debe dejarle morir poco a poco preguntándose en torturantes noches si darle de su pan para que alargue su agonía o, por el contrario, comerse el pan que a los dos correspondía para alcanzar él mismo alguna posibilidad de sobrevivir hasta la liberación, como seguramente su padre habría querido para su único hijo vivo: había visto a un muchacho matar a su padre por un mendrugo de pan y a otro abandonar al suyo en una marcha, sin mirar atrás, para no quedar ambos rezagadois y recibir el tiro de gracia, y se había prometido que él nunca abandonaría a su padre. Una mañana, cuando despertó, el catre de su padre estaba ocupado por otro enfermo: de la chimenea salía, como todos los días, el humo y las cenizas de los que no servían para trabajar. No supo si se lo habían llevado aún con vida.

Quema el alma la primera imagen que ve al llegar al campo: la pira consumiendo a niños y bebés a caminonadas. Allí el joven estudiante de la Torá y la Cábala pierde la fe en un instante al ver cómo Dios les abandona:

Jamás olvidaré esa noche, esa primera noche en el campo de concentración que hizo de mi vida una sola larga noche bajo siete vueltas de llave.
Jamás olvidaré esa humareda.
Jamás olvidaré las caritas de los chicos que ví convertirse en volutas bajo un mundo azur.
Jamás olvidaré esas llamas que consumieron para siempre mi fe. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir.
Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y mi alma, y mis sueños, que adquirieron el rostro del desierto. Jamás lo olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios. Jamás.

Jamás deberemos olvidar lo que este libro, que quema el alma, cuenta. 

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65 años después de sucedidos los hechos, un Papa, alemán para mayor venguenza de la iglesia alemana y de los católicos alemanes, rehabilita al pseudoobispo Williamson (diga lo que diga el Derecho Canónico para un católico bien nacido y bien crecido ese señor sólo puede un pseudoobispo) que con alegre indiferencia niega a la ligera el holocausto. Como católico, me uno a Hans Küng, que 40 años después de haber sido desautorizado a enseñar teología por cuestionar la infalidad del Papa, pide ahora la dimisión de su ex-compañero por esta cruel e injusta rehabilitación. 

Ya nos advirtió de lo inadmisible de esta rehabilitación Stephane Hessel, con el peso del holocausto y de la historia en su memoria y aún en la retina de esos ojos vivos y brillantes que le caracterizan, cuando en enero vino a Bilbao. Sólo ahora me doy cuenta del peso de sus duras palabras.

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La Noche de Elie Wiesel es un libro que quema el alma. Lo he leido esta madrugada de una tirada.

¿Tendría sentido terminar sugiriendo que estas 120 páginas fueran de lectura obligada, ahora más que nunca, en los centros escolares de toda Europa?

Tres grandes sobre Darwin

Miércoles, Marzo 4th, 2009

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En mis minivacaciones mexicanas sigo dejándome empapar del año Darwin. He leído el pequeño libro titulado Charles Darwin y firmado por tres de los más grandes expertos mundiales en Darwin: Adrian Desmond, James Moore y Janet Browne. Los tres tienes sobradas credenciales para presentarnos este breve resumen de la obra y la vida de Darwin, entre otros muchos méritos, los dos primeros por una lado y la tercera autora, por el suyo, han publicado ya extensas y sesudas biografías de Darwin que han recibido el reconocimiento general de la academia y de la crítica. 

Los autores tiene el mérito de tras haber dedicado en total más de 100 años, como ellos mismo informan, a la investigación de la vida y la obra Darwin y tras haber escrito miles de páginas al respecto, han sido capaces de ponerse de acuerdo y sintentizar sus conocimientos en 140 páginas de firma común. Hicieron incialmente el ejercicio de sumar sus saberes, sus plumas y sus firmas para una entrada en el Oxford Dictionary of National Biography que, según parece, es el origen de este libro.

En este mismo blog os hablé hace unos días del delicioso libro de Tim A. Berra, también breve, condensado y sabio como es éste que ahora comentamos. El libro de Berra desbordaba alegría, entusiasmo por compartirnos lo que sabía, sentía y pensaba sobre Darwin, era muy personal. El que firman a trío Desmond, Moore y Browne quizá inevitablemente, por ser obra colectiva, es menos personal, más frío, quizá más correcto. 

Desde luego es una magnífica biografía y cruza con enorme seguridad la vida de Darwin con el momento histórico que le tocó vivir y lo que ese entorno significó y supuso. Quizá el capítulo más rico y original y que sólo unos verdaderos expertos como estos podrían haber escrito, sea el último “El legado de Darwin”, en que en 20 páginas son capaces de resumirnos críticamente la forma en que Darwin ha sido leido, interpretado, investigado y no pocas a veces utilizado en los úlltimos 150 años por científicos, historiadores, políticos, investigadores, escritores, corrientes culturales, sociales y políticas. En cada momento se ha buscado o subrayado un aspecto, un ámbito o un perfil de Darwin y las polémicas o controversias científicas y políticas no han sido pocas. En 20 páginas los autores recorren las principales escuales y autores y publicaciones que nos presentan estos debates. Es, como digo, el capítulo más original y, a mi juicio, valioso que consigue culminar una muy buena biografía y convertirla en única.  

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P.D.: ¡Feliz año Darwin!

Comprendiendo mejor la evolución

Martes, Marzo 3rd, 2009

Los que sigan este blog sabrán que estamos siguiendo con interés el año Darwin y que, personalmente, lo estoy aprovechando para ponerme al día con ciertas lecturas darwinianas.

Los libros que hasta ahora he comentado y recomendado son introducciones a la vida y a la obra de Darwin en su versión más aceptada y casi podríamos decir canónica. Éste que comento ahora, titulado con cierto humor Deconstruyendo a Darwin, es distinto y, desde luego, muy osado. Su autor, Javier Sampedro, trata ni más ni menos que, según propia confesión, de “hacer una crítica al darwinismo”.

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Leído el libro no me parece que la crítica (dura y rigurosa) se haga realmente al darwinismo, ni mucho menos a su fundador y sus ideas, sino a cierto pensamiento neodarwinista que, traicionado el espíritu abierto e investigador del propio Darwin, se muestra reacio a la consideración de nuevas ideas, retos y propuestas que cuestionen o incluso enriquezcan los planteamientos más ortodoxos o canónicos.

Darwin es uno de los grandes científicos y pensadores de la historia y sin su contribución no podría entenderse el estudio de la vida y de la evolución, desde luego, pero desde que publicó El Origen de las Especies han pasado 150 años y mucho se ha podido avanzar en decenas de áreas del saber que aportan nuevas luces a los problemas clásicos (de la mayor de los cuales, el propio Darwin era muy consciente) y probablemente se hayan planteados problemas nuevos que Darwin no pudo siquiera imaginar.

Según el planteamiento con el que Sampedro abre fuego, Darwin nos lego dos ideas: la confirmación del hecho de la evolución de las formas de vida (algo que él no fue el primero en plantear, pero sí el primero en demostrar con suficientes evidencias); y una explicación de ese hecho (la selección natural).

Pues bien, lo primero es un hecho científico incontrovertible (en la medida en que pueda ser incontrovertible una cosa en la vida) y lo segundo es una explicación válida y confirmada para parte muy importante de esa evolución. Bien, pero lo que Sampedro nos advierte es que la aplicación única y para todos los casos de la selección natural en su planteamientos clásico deja abierto algunos cabos importantes. El objeto de este libro es el estudio de esos cruciales cabos sueltos y la explicación de las teorías científicas que están dando respuesta más completa a esos problemas (aún cuando se puedan salir de una lectura exclusiva de evolución por selección natural y se deba recurrir a explicaciones adicionales que contradigan la pretensión de aplicación universal y única de la teoría darwinista como respuesta suficiente y única a toda la evolución).

Como veis, no exageraba al presentar el libro como osado, máxime viendo cómo se las gastan algunos evolucionistas canónicos tipo Dawkin (aunque en este libro Dawkin también recibe lo suyo… de lo cual uno, secreta y un poco mezquinamente, tal vez se regocija).  

Desde luego que la tarea que se marca de este libro es suficientemente compleja y llena de matices como para que no pueda afrontarla cualquiera, pero Javier Sampedro no es un cualquiera: es un gran experto en genética y biología molecular que ha trabajado a nivel Postdoctoral durante un decenio en alguno de los mejores equipos científicos del mundo. Sampedro sale, a mi lego juicio, muy airoso de la atrevida encomienda que se impone.

Para ser un libro de divulgación, te advertiré que no es un libro de lectura fácil. Te adentra en cuestiones, sobre todo de genética, áridas y complejas que, por mucho que el autor escriba bien y con estilo, como es el caso, requieren atención y un no despreciable esfuerzo intelectual por parte del lector si quiere no perderse (confieso que a mi en dos o tres ocasiones me ha pasado tener que volver para atrás insistiendo y tal vez renunciando finalmente a una comprensión cabal de toda la amplitud de lo que se está explicando).

No parece un libro al que poder enfrentarse a ratitos libres en el metro o en la cola del pan. Yo he tenido la suerte de poder leerlo de un tirón dedicándole muy intensamente las 10 horas del vuelo Madrid-México: los vuelos te regalan tiempo de una calidad difícilmente repetible en nuestras vidas de móviles, conexión, compromisos… y pereza intelectual.

Pero volvamos al libro: ¿cuáles son esas lagunas que Darwin solo no puede rellenar? Pues son tres, pero de una importancia incomparable: el salto de la bacteria a la eucariota (célula con núcleo); la explosión cámbrica (el paso de la urbilateria a las grandes líneas evolutivas de las que procede la enorme riqueza de la biodiversidad que conocemos); y, atención, ni más ni menos que el origen de la vida, el paso de lo inerte a la primera (modesta pero ya perfecta y completa y casi un poco ya nosotros) bacteria.

Para este último problema el autor no descarta, con cierto descaro respaldado por el gran Crick, algunas soluciones que nos parecían descartadas por la ortodoxia científica (la llegada, por ejemplo, de la primera bacteria con su carga de primitivo pero ya reconocible ADN, de otros lugares del espacio).

En fin, un libro memorable. Te adentra en apasionantes campos de genética, biología molecular, evolución e incluso se anima con repasos de neurociencia o gramática chomskiana… para presentarte de tú a tú algunas de las cuestiones más apasionantes para entender la vida y su origen.

Está muy bien escrito y en ocasiones se agradece su sentido del humor. Aunque hay ocasiones en que sus metáforas o símiles no me parece muy afortunadas (como la de la música y la evolución) o que me resulte un tanto cansino su insistencia en su ateismo, como estrategia confesa para hacerse perdonar su deseo de presentarnos las insuficiencias del neodarwinismo y que sus defensores no las confundan con creacionismo o búsqueda de la explicación divina): yo pensaba que el método científico y los argumentos sólidos se defienden solos, sin necesidad de escarbar la biografía del autor en busca de explicaciones últimas o argumentos ad hominem, pero seguramente Sampedro tendrá argumento para creerme, en este punto, un tanto ingenuo.

Hasta aquí. Y para los valientes y los curiosos exploradores de nuevas fronteras, le recomendación de la lectura atenta e intensa de este controvertible libro.

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P.D. Si el comentario ha quedado demasiado extenso, echadle la culpa al jet lag y a la fecundidad de las horas nocturnas en obligada vela.

P.D. 2: “Las palabras ´estoy convencido de que la selección natural ha sido el medio más importante, pero no el único, de modificación´ concluyen la introducción de cada una de las ediciones de El origen de las especies (1859, 1860, 1861, 1866, 1869, 1872)”. Charles Darwin, A. Desmond, J. Moore y J. Browne, Herder 2008, pág 97.