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Hondamendia Perun. Josu Peralesen arikulua DEIAn

Perun, pasa den abuztuaren 20an gertaturiko lurrikararen ondoren, Josu Peralesek (PTM-Mundu bat) DEIAn iiritzi artikulu interesgarri hau argitaratu du:

Tragedia y oportunidad en Per

Iosu Perales

La tragedia que asola Per exige una reaccin inmediata y generosa de los gobiernos y de los pueblos. Nada hay ms urgente que salvar vidas y atender las necesidades bsicas de los damnificados. Pero, adems, el fuerte sismo de 7,9 en la escala de Richter que afect a extensas zonas y ha dejado hasta el momento un saldo de al menos 503 personas muertas, ms de 1.000 heridas y 35.000 viviendas destruidas, debe mover a la reflexin sobre el hecho de que, como casi siempre, son las poblaciones empobrecidas las vctimas de los desastres naturales.

Tradicionalmente, en los pases del Sur los desastres han sido y son considerados como hechos puntuales, inevitables e inesperados, generados por la accin extrema de la fuerza de la naturaleza y en consecuencia su estudio se ha centrado en los impactos causados, no en la prevencin, as como en un enfoque fisicalista, es decir, de observacin y estudio de los fenmenos naturales considerados como causantes: sesmos, crecidas de ros, huracanes, maremotos, tifones, erupciones volcnicas, etc. Esta visin todava est vigente, de forma interesada. En coherencia con esta visin simple del problema, los esfuerzos institucionales en la atencin a las catstrofes se centran habitualmente en acciones de emergencia posteriores como respuesta a los daos, para volver a reconstruir en el mejor de los casos, as como en el monitoreo y la vigilancia de los fenmenos naturales. Este enfoque es completamente insuficiente. No se pregunta el porqu del desastre ocurrido, a partir de un anlisis que compare los daos causados por un mismo fenmeno en Estados Unidos, en Japn o en el Caribe, por ejemplo. Una observacin crtica nos da rpidamente la idea de que segn el contexto nacional o regional, segn los factores sociales, un mismo desastre natural afecta de muy distinta manera. La vulnerabilidad ambiental est ntimamente conectada a la vulnerabilidad social.

La vulnerabilidad social se refiere a la condicin en virtud de la cual una poblacin est expuesta a sufrir daos por la ocurrencia de un fenmeno natural o con intervencin humana. Pero la vulnerabilidad hace referencia, tambin, a la capacidad de una poblacin para recuperarse de un desastre. La vulnerabilidad no es, por supuesto, algo esttico, sino dinmico y cambiante en funcin de la atencin que se preste a la superacin de la pobreza, del desorden territorial, del ataque al medioambiente, de la accin de las constructoras, de los deforestadores profesionales y espontneos... Por otra parte, las amenazas de catstrofe son distintas: no son de la misma naturaleza las inundaciones que los movimientos ssmicos, una erupcin volcnica que una epidemia, una sequa que un incendio, etc. Hay amenazas naturales como tornados, granizadas, sesmos, etc. y amenazas tecnolgicas como la contaminacin, escapes de sustancias txicas, explosiones...

Lo ocurrido estos das en Per por el fuerte sesmo de magnitud 8 en la escala de Richter tiene una dimensin socio-natural, por ms que la causa sea la colisin entre dos placas tectnicas -la continental y la de Nazca- que estn en tensin permanente y son responsables de todos los sesmos que tienen epicentro frente a las costas. Precisamente porque se trata de una zona de riesgo el Gobierno peruano debera tener una poltica de Estado de prevencin en materia de ordenacin territorial, arquitectura y asentamientos de poblaciones. El movimiento de las placas tectnicas en Japn, en particular el choque de la placa del Pacfico con la de Filipinas, hace que las islas tengan una gran inestabilidad geolgica. Esto produce unos 1.500 sesmos al ao y frecuentes erupciones volcnicas, sin embargo las consecuencias en prdidas humanas y fsicas son escasas. El nmero de vctimas est vinculado a un modelo de desarrollo, pero tambin a la ineficacia de los gobiernos. Las miles de casas enterradas en Pisco eran completamente vulnerables. Igual ocurri hace unos aos en Centroamrica con el huracn Mitch. En aquella tragedia murieron unas 20.000 personas de las que el 70% vivan en la extrema pobreza. No es que las catstrofes conspiren contra el desarrollo, sucede que son parte del problema de un determinado modelo de desarrollo que reproduce la pobreza estructural, la depredacin ambiental y una inadecuada concentracin poblacional derivada de la marcha del campo a las ciudades.

En la regin andina como en el Caribe o en Centroamrica se pueden sealar algunos factores o causas que hacen que veamos con claridad como en la base de la vulnerabilidad por causas naturales se encuentra la vulnerabilidad social:

1. Bajos niveles de desarrollo humano con elevados ndices de pobreza, desnutricin y analfabetismo. Esto implica bajo nivel de capital humano y de organizacin comunitaria.

2. Inexistencia del Estado en las zonas deprimidas. Concentracin de sus recursos, negativa a una descentralizacin con recursos econmicos y tcnicos que de a los municipios capacidad de prevencin ante desastres y de accin social.

3. Falta de ordenamiento territorial y de planificacin urbana, y mal manejo de las cuencas hidrogrficas. No hay normativas que impidan construir en zonas de riesgo, o si las hay son violadas sistemticamente por las constructoras y/o la accin espontnea de migraciones procedentes de reas rurales. Los asentamientos humanos carecen de infraestructuras, conductores subterrneos de aguas, falta de electrificacin, ausencia de muros de seguridad, etc.

4. Elevada deforestacin y manejo no sostenible del territorio. Aqu se dan dos circunstancias: la accin espontnea de la poblacin ms pobre en busca de lea, y la permisibilidad con que grandes compaas talan bosques, hacen contrabando de madera, y empresas mineras excavan indiscriminadamente. Deforestacin tambin de manglares costeros que protegan al territorio de maremotos.

5. No hay sistema nacionales y locales para la prevencin de desastres, en unas regiones con bastantes placas tectnicas, gran cantidad de volcanes en activo, fallas, peridicas visitas de tifones y tormentas, etc. Se acta siempre posteriormente y generalmente con una muy mala organizacin de la ayuda de emergencia. Ahora mismo en Per la accin del gobierno de Alan Garca es catica, la ayuda no llega a las zonas rurales afectadas y en las que reina la desesperacin.

6. Miles y miles de viviendas, barriadas, construidas en zonas de alto riesgo. En laderas de suelo inseguro, sobre antiguos cauces de ros, en las cercanas de volcanes.

7. Fuerte concentracin de la propiedad tierra que empuja a nuevas migraciones hacia los suburbios de ciudades, e implica una explotacin intensiva de tipo industrial.

Para las ONG, por lo menos para un buen nmero, estos desastres abren una oportunidad: la de transformar el modelo de desarrollo. No se trata de una mera reconstruccin sobre los mismos parmetros. El Desarrollo Humano Sostenible no puede esperar. A l deben aplicarse los organismos multilaterales, las instituciones pblicas y los gobiernos. Sucede, sin embargo, que para ello hay que partir de ver a las vctimas no slo como gentes que piden ayuda desesperada, sino como personas que tienen derechos, que exigen derechos, frente a los cuales tenemos obligaciones. En primer lugar han de ser los gobiernos de sus propios pases; los parlamentos que han aprobado cartas constitucionales y contratos sociales que no cumplen. En segundo lugar los pases ricos encabezados por los gobiernos, as como las instituciones internacionales, todos ellos implicados en un orden injusto. En tercer lugar nosotros mismos, la sociedad mundial.

Es desde esta perspectiva de los Derechos Humanos indivisibles que las ONG emplazan a los gobiernos y a Naciones Unidas y sus agencias a que den cumplimiento a los convenios y pactos internacionales (Cumbre del Milenio) para la erradicacin de la pobreza, de la vulnerabilidad ecolgica y social, adems del alivio sustancial a la deuda externa y la consolidacin de la democracia. Pero, somos escpticos. Generalmente los acuerdos internacionales en estos puntos, hechos bajo la presin de las ONG y de las sociedades civiles, caen en saco roto. Las gobiernos ms poderosos y las grandes instituciones inter-gubernamentales y financieras no ven, no asumen los derechos econmicos, sociales y culturales de las gentes. No desean combatir la polarizacin de la riqueza, el monopolio del suelo y de la tierra.

Mucho es lo que hay que cambiar para que un nuevo sesmo en Per o donde sea no vuelva a hacer tanto dao. Que la tragedia se vuelva oportunidad.

* Es miembro de PTM-Mundubat

Aurrekoa 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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